OSCURO SILENCIO

Capítulo 7: Arrepentimiento

Ryou retrocedió notablemente al percibir que la esencia que controlaba ese cuerpo era la del Espíritu de la Sortija, el otro, solo se limitó a cruzar los brazos y a sonreír cínicamente, en verdad no esperaba ser descubierto, pero había cometido un grave error al menospreciar las habilidades del peliblanco.

-No esperaba que fueses tan listo, Hikari, pero si, soy yo –comentó ahora de manera seria acercándose a su contraparte, quien temblaba a todo lo que daba.

-Ba-Bakura… P-Pero yo ya no lo ha-había vuelto a ver y… Y ahora us-usted… -era evidente que Ryou estaba aterrado al sentir ahora al máximo el aura de Bakura en aquél cuerpo.

-Sí, sí, sé que quieres saber por qué me desaparecí, por qué tomé este cuerpo y por qué te mentí ¿Verdad?- comentó mientras ponía una sonrisa de satisfacción al ver el estado en el que Ryou se encontraba.

El albino no dijo nada.

-En otras circunstancias, te golpearía por no contestarme, pero ya no- aclaró Bakura mientras se cruzaba de brazos y miraba hacia la ventana, aun era de día, Ryou quedó atónito ¿Qué le había sucedido a Bakura en su ausencia?

-¿Qué me sucedió?- preguntó, leyendo la mente del peliblanco- digamos que, hay cosas que tuve que aprender por mi mismo para darme cuenta de ciertas situaciones- tronó los dedos, y, enseguida, el cuerpo en el que antes se hallaba de pie, había caído de pronto al suelo, como si no tuviese vida.

Ryou, palideció ante eso, ¿Qué había pasado? Al segundo siguiente, su duda fue contestada, tras de él, Bakura, con su cuerpo y mente, se hallaba recargado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados, luego, cerró lentamente para quedar solo con su Hikari, Ryou tembló al pensar que algo le haría, pero para su sorpresa, el Espíritu caminó y se sentó en la cama.

-Ya extrañaba mi cuerpo, no es tan debilucho como aquél- comentó estirándose un poco, luego miró a su Hikari, que lo veía en shock, otra vez rió- ¿Y a ti qué te pasa?... Está bien, mira, seré breve, la última noche, cuando me propasé con tigo, me di cuenta de que había hecho algo mal, no merecías ese trato, y fue a mi cuando llegó ese estúpido sentimiento conocido como…

-…Arrepentimiento… -le interrumpió su Hikari, Bakura lo vio con enojo, pero el menor se hallaba algo perdido, por lo que decidió ignorar aquella falta de respeto.

-Sí, exactamente, sentí la opresión en el pecho, pero en ese tiempo yo no conocía que era, pensé en olvidarla y seguir con lo mío, pero esta cosa fue creciendo en mi- se oprimió el pecho- y hubo un momento en el que no supe que hacer y decidí irme un tiempo para descansar… Te resumiré todo, ahí fue cuando me topé con Malik, él estaba muy cambiado ya, traté de ignorarlo pero me siguió, cuando ni mis amenazas funcionaron, ya que en ese momento la culpabilidad crecía en mi y era incapaz de si quiera defenderme, me lo explicó todo… Todos los tontos sentimientos que el hombre había adoptado desde tiempos inmemorables, me hizo ver lo tal vez, estúpido que había sido- rió un poco pasa sí, Ryou lo miraba atento, aun sin poder creer lo que oía- me ayudó con su Cetro Milenario, tuve que pasar muchos días para poder aceptarlo, mi orgullo aun permanecía impávido, pero al final me decidí, utilicé ese cuerpo- comentó haciendo un ademán con la cabeza al ahora cadáver- volví a vigilarte, te veía siempre, te dirigías con la escoria de Faraón y con el enano, tus visitas eran frecuentes, pensé que no me descubrirías pero al parecer te subestimé, el caso es, que en cierta forma, me di cuenta, de que a parte del arrepentimiento, hay algo más que está dentro de mi… Y, aunque no lo creas, es amor por ti Ryou…

Ryou abrió los ojos enormemente, la boca queriendo emitir algún sonido, pero sus labios se habían secado tan rápidamente que incluso no podía intentar, cayó sentado al suelo, y de sus ojos, empezaron a salir lágrimas, no de enojo ni de tristeza o dolor, si no de frustración, y de arrepentimiento, jamás pensó en oír aquellas palabras.

-Resulta extraño, lo sé- comentó Bakura observando hacia la ventana, estaba empezando a obscurecer- pero créeme, esos días de meditación, los tuve muy presentes… Por eso te vigilé, tenía esos estúpidos celos, y luego, después de salvarte con la Sortija en aquél accidente, te fui buscar, sabía que aun no podía presentarme con mi cuerpo, si no el escándalo sería mucho, estar en ese otro cuerpo me ayudó, traté de darte pistas, pero, en eso si, sigues siendo un niño tonto.

-N-o ¡No puede ser! ¡No le creo nada! ¡Usted me ha engañado así antes! ¿Cómo creerle ahora?- exclamó entre sollozos, el Espíritu lo miró serio, tenía razón, había perdido su completa confianza.

-¿Cómo? Tal vez, porque yo me siento igual que tu, no creo en mi, no se que soy capaz de hacer y como hacerlo, porque quieras o no, compartimos mentes, y esa preocupación que de pronto te embargaba, era la mía, y lo mismo sucedía cuando tu llorabas o te sentías mal, estamos conectados, y transmitimos las emociones, cuando te mentía, no sentías nada, y ahora, ¿Qué es lo que sientes?

Ryou parpadeó varias veces, Bakura se había incorporado y luego se puso a la altura del albino, en el suelo, lo miró detenidamente, ¿Qué era lo que sentía? Sentía algo muy raro, algo que le oprimía el pecho, como si estuviese guardando un secreto muy grande y su mente ya no soportara más, bajó la mirada, no sabía lo que pasaba.

-Sí, lo notaste- dijo con sarcasmo su contraparte.

-Pero… Me hizo mucho daño, aunque le creyera, sería difícil perdonarle.

-Sí, lo sé, eso es algo que tardará mucho en dejarme de atormentar, ¿Sabías que yo pasé lo mismo que tú en mi vida pasada?

Ryou nuevamente se asombró, pero guardó silencio tras negar con la cabeza.

-¿Acaso no has notado por qué el tonto Faraón me llama “Ladrón”?- dijo irónicamente- Pues en mi vida pasada, yo fui un ladrón, y no precisamente por diversión, robaba para vivir… El padre de tu “amigo” saqueó mi villa y mató a toda la gente del lugar, en busca de un estúpido libro que al final causó su muerte- rió melancólicamente.

Hubo un tenso silencio, Bakura parecía no querer recordar las imágenes, pero si quería que Ryou volviera a tenerle confianza, debía proseguir.

-Por eso es que en cierto modo, odio tanto a el Faraón, porque, a pesar de que él no tuvo nada que ver, su padre me destrozó la vida, Kuru Eruna era un lugar tranquilo… ¡Y al final el estúpido Faraón creyó que yo había sido el culpable de la muerte de su tonto padre! Mandó a buscar y traer mi cabeza a cambio de una gran recompensa, o mejor aun, traerme vivo y sufrir convirtiéndome en un esclavo.

Bakura temblaba de ira, Ryou lo miraba con una mezcla de sentimientos confusos, debía seguir oyendo, tal vez tenía algo de verdad su relato.

-Desde entonces, me prometí jamás creer en los humanos, por buenos que parecieran, quería que todos sintieran lo que yo sufrí, que se dieran cuenta de que era diferente, pero luego me di cuenta de que aun conservaba todos los sentimientos de los humanos.

-Aun así… No debió desquitarse con migo, desde que lo liberé, usted me lastimó, y yo trataba de encontrar a un ser bueno bajo su presencia, pero usted no se esforzó por darse cuenta de que en realidad y no quería herirlo- comentó con la voz cortada.

-Ya lo sé y lo lamento, en especial el último día que te vi, pero no soportaba que te acercaras al Faraón, y en esos momentos estaba muy frustrado, por lo que la ira me terminó ganando, y si no me perdonas, al menos me sentiré mejor de saber que me escuchaste.

-Es que es muy difícil que tan de pronto cambie, incluso para usted debe serlo.

-Sí, lo es, pero si al final yo pude cambiar, ¿Por qué tú no?

-No lo sé, tal vez porque ahora mi mente es más compleja que la suya, en realidad no se lo que siento, yo… -miró hacia la ventana, y luego hacia el cuerpo sin vida que yacía en el suelo- no debió hacer eso…

-Si te refieres al cuerpo ese, ya estaba muerto, lo único que hicimos Malik y yo fue poner mi mente en él y darle vida.

-No me refiero a eso, bueno, en parte sí, pero… Pero yo decía porque fue malo de su parte que se metiera en otro cuerpo para tratar de hacerme cambiar, eso significa que usted tampoco me tiene confianza.

-Entonces, los dos no nos tenemos confianza, pero podemos fingir que empezamos.

-¿Es que no entiende? No es tan fácil, usted me maltrata, se desaparece por más de un mes, se mete en otro cuerpo, me vigila y trata de hacerme cambiar sin enfrentarse a los problemas como yo he tratado, llega de pronto y me pide que lo perdone ¿Qué cree que yo diga?- habló con un dejo de dolor.

-Te entiendo perfectamente, tu corazón está dispuesto a perdonarme, lo sé- comentó de manera suspicaz- pero tu orgullo y tu mente dicen que no, lo quieres tomar como una ligera venganza o resentimiento.

-Tal vez, pero tendría motivos… Y si lo llegara a perdonar… Las cosas no serían iguales, tendría que hacer un juramento para que prometiera no volverme a dañar.

-Lo sé, y estoy dispuesto a tratar de comenzar todo, y tal vez, seguir con algo más- Ryou se sonrojó levemente al observar como lo miraba su contraparte, pero ¿Estaría cayendo de nuevo? Ya no sentía el aura de mentiras, ni de dolor o ganas de dañar en el alma de Bakura.

-Yo… No lo sé… Me han pasado muchas cosas…

-Te entiendo… Primero ordena tus ideas, ya habrá tiempo mañana…

Ryou se levantó y caminó hasta su cama, se tiró pesadamente y volvió a mirar a la ventana, Bakura también se incorporó, pero lo miró desde el mismo lugar, después, se fue, abrió la puerta de la habitación, suspiró, la cerró, y se dirigió a la suya.

No quería despertar. Pero la insistencia del sol al filtrarse por las ventanas lo había obligado, no quería levantarse, porque tendrían que dar explicaciones, en realidad ni siquiera había meditado, estaba cansado, el día de ayer le habían sucedido cosas realmente extrañas, deseaba quedarse para siempre en su cama.

Miró al techo y pensó en algo que antes no le habría tomado importancia. Ese sentimiento que se iba apagando por Bakura había vuelto a crecer, en especial el día de ayer, pero, a parte ¿Qué sentía por Yami? Tenía que aceptar que el beso que le había dado ayer le había, en cierto modo, atraído.

Pero el problema ahora realmente es saber como explicarle a Bakura que lo había perdonado. Tal vez lo creería un débil que se cree todo lo que le dicen, pero si, de verdad estaba convencido, además, él contaba con hechos de que Bakura no lo odiaba, si no, ¿Por qué le habría salvado la vida en aquél accidente? Si antes decía que lo prefería ver muerto.

Bajó las escaleras y llegó hasta la sala, aun llevaba la ropa del día anterior, al llegar, como lo esperaba, Bakura se hallaba recostado sobre el sofá, miraba con mucho interés la daga que le había comprado Ryou. Al percatarse de su Hikari, solo se limitó a verlo de reojo y seguir con lo suyo.

-Entonces sí era para mí… ¿Por qué me diste un obsequio a pesar de todo lo que te hice? Aun cuando las cosas no estaban “Aclaradas”.

-Pues, digamos que era un momento en el que uno de sus sentimientos me fue transmitido- dijo encogiendo los hombros, Bakura sonrió- por cierto, creo que debo decirle algo.

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