LOSE MY HEART

Capítulo 8: Cuenta Regresiva

Darlet recostó su cabeza sobre el pecho de Evan y aspiró su olor… Era tan dulce y excitante… Sintió las manos del pelinegro acariciar su mejilla y su cabello, una onda electrizante atravesó su cuerpo…
Se acurrucó más en su pecho y fue entonces que se dio cuenta que la ropa del mayor estaba mojada… Al igual que la de él… No sabía como es que habían terminado así pero le agradaba ver esa imagen de Evan con la ropa pegada al cuerpo, marcando su bien formado pecho y abdomen…
El aire pegaba por aquél lugar y hacía que las cosquillas recorrieran el cuerpo del menor, por lo que abrazaba más a Evan… Apenas se había percatado de que estaban en otro lugar… Bajo un árbol muy extraño de color amarillo y con montes verdes, que dejaban asomar un río sobre el cual debieron haber nadado, era la única explicación para su ropa mojada…
Respiró hondo y cerró los ojos, en ese momento deseaba quedarse ahí para siempre, sin nadie que los molestase, solo él y su novio…

Pero de pronto sintió como esa caricia se convirtió en un apretón que lo lastimó, haciendo que abriera los ojos y mirase a Evan, y si, vio los ojos grises, pero no eran los del pelinegro…
Eran los de aquella persona que le había hecho la vida imposible desde el día en que lo conoció… Cuando creyó que ya nunca habría esperanzas…
Se trataba del hombre que lo recogió y lo metió en el orfanatorio, su mirada tal ves tenía el mismo color que la de Evan pero la de él era cálida, tierna y segura, mientras que esta demostraba odio inmenso, resentimiento y ganas de matar, Darlet no podía gritar ¿Qué haría? ¿Dónde se había metido Evan? ¿Qué estaba pasando?
Trató de soltarse del agarre del hombre pero le resultaba imposible, la diferencia de la fuerza entre ambos era mucha y no podía hacer nada, trataba de decir que lo soltara pero el miedo era tanto que no podía si quiera despegar sus ojos de los de él.
Sin previo aviso, aquel hombre lo tumbó en el suelo y se colocó sobre él, imposibilitándole cualquier tipo de movimiento, aspiró el olor del castaño y eso causó repulsión y miedo en Darlet ¿Qué le iba a hacer? ¿Acaso esta vez si lograría sus cometidos?
Comenzó a besarlo salvajemente y Darlet solo trataba de defenderse, de alejarlo de él con las pocas fuerzas que tenía, empezaba a llorar ¿Y cómo no hacerlo? Si lo que creyó que había sido su peor pesadilla se recobraba…
El hombre quitó rápidamente sus ropas dejándolo desnudo y a su merced, Darlet lloraba y movía su cabeza enérgicamente como tratando de hacer que aquel hombre se esfumara de su mente, pero le era imposible, las caricias repulsivas y la saliva sobre su cuerpo se sentían tan reales…
-Evan…
-¿Evan?- pronunció el hombre y rió descaradamente, como burlándose del menor, se detuvo un momento mientras lo observaba con lujuria y le contestó:
-¿Lo quieres?- tomó fuertemente de los hombros a Darlet y lo obligó a sentarse, mientras este solo lloraba y pedía porque todo acabara, Darlet, ante el sufrimiento, dijo que si. El hombre volvió a sonreír con malicia y se quitó, dejando ver a la persona que Darlet más amaba:
Evan.
Este sonreía igual que aquel sujeto, era idéntico el parecido que ahora adquirían, Evan ya no tenía esa mirada cálida, no, había perdido su brillo, ambos miraban con lujuria y deseo al pequeño que ahora no sabía que hacer ¿Qué le había pasado a Evan? ¿Por qué actuaba así? No, no podía ser, esto debía ser un sueño…
Darlet no pudo pensar más ya que Evan lo levantó de una muñeca, y lo colocó dándole la espalda, lo que vendría sería lo peor, Evan se bajó los pantalones, y su padre se dirigió al miembro del chico… Este, con toda su fuerza solo pudo gritar…
Gritar para despertar… De esta horrible pesadilla…

-Darlet… Darlet… ¡Darlet! ¡Despierta!
El castaño abrió los ojos de golpe y se dio cuenta de que sí había resultado ser un sueño, o más que eso, una pesadilla…
Evan se encontraba observándolo muy preocupado, tenía había agarrado ligeramente los brazos de Darlet para tratar de moverlo, tal vez por eso en su sueño se sintió ese agarre tan real, miró los ojos del pelinegro y pudo confirmar con confianza que aun se encontraba esa ternura, calidez y seguridad…
-E-Estoy bien…- comentó levantándose y limpiando el sudor que corría por su rostro.
-Me preocupaste mucho, no dejabas de gritar, patalear y parecía como si tu mismo te estuvieras retrayendo… ¿Soñaste algo muy feo?- preguntó mientras se sentaba al lado de su pequeño.
-Yo…- la imagen del Evan que quiso abusar de él regresó a su mente, ¿Se lo diría? Tal vez Evan pensaría que no confiaba en él y se molestaría, se mordió el labio inferior, algo impotente.
-Cuéntame…- dijo con una cálida sonrisa, y lo abrazó, aun estaban desnudos, así que el cuerpo de Darlet cosquilleó ante ese contacto.
¿Qué perdería con intentar? Tal vez Evan lo comprendería, ya que ahora que estaban juntos todo era más fácil de explicar… Pero… Para que Evan le entendiese, era necesario que le contara su pasado, aquél que marcó desde muy temprana edad su vida… Tarde o temprano volvería a enfrentar ese infierno, pero ahora estaba plenamente seguro de que no estaría solo.
-Bien, es que… Yo te quiero decir algo…- comenzó.
-¿Sí? ¿Qué es?- preguntó con curiosidad.
-Es que, antes de contarte lo que soñé… Quiero platicarte otra cosa, es muy dolorosa para mi pero… Se que ahora no puede haber secretos entre los dos así que…- Darlet tomó una bocanada de aire y agachó un poco el rostro, Evan dejó de abrazarlo para prestarle mayor atención.
-Continúa…
-Es que… Hace mucho yo vivía con mis padres, no éramos una familia sobresaliente, ni tampoco adinerada, vivíamos en lo más bajo del barrio, pero nunca le pedíamos nada a nadie, siempre nos las supimos arreglar, trabajando duro salimos adelante pero… Un día todo cambió…
“Mi padre buscó ayuda de un mafioso para obtener un préstamo, y, si lo obtuvo pero… Nos dieron un plazo para pagarlo, o si no nos iría muy mal, ya que mi padre había perdido su último empleo y no conseguía uno nuevo, además de que no tenía otra familia o amigos en quien pudiera recurrir, así que no tuvo más opción…
Empezó a trabajar como ayudante de esa sucia organización, pero un día, se dejó llevar por el dinero que la policía ofrecía a cambio de información valiosa para capturar a los tipos, así que renunció al contrato y los denunció, lo que ocasionó que ellos fueran en busca de nosotros…”
Evan abrazó a Darlet, este estaba empezando a temblar ligeramente, y su voz sonaba diferente… Darlet prosiguió.
“Esa noche la recuerdo bien… Nunca la he olvidado, una de mis dos peores noches… Estaba lloviendo y me encontraba en mi habitación, cuando oí que tocaron la puerta y mi madre abrió, mi padre estaba sentado en un sofá leyendo el periódico, después de eso, oí como mi madre gritó y mi padre trató de hablar con los sujetos, pero no pasaron ni treinta segundos cuando oí los disparos que cambiaron mi vida, no sabía que hacer, los hombres habían disparado a mis padres y luego comentaron si no había alguien más en la casa, entonces recordaron que yo estaba ahí y comenzaron a revisar la casa…
Yo… Por naturaleza, me dirigí a la salida más cercana que era una escalera que daba hacia un callejón, ya que vivíamos en un departamento pequeño… Salté y corrí todo lo que pude, con la lluvia sobre mí y el pesar de tal vez ya no volver a ver a mis padres…
¿Entiendes? Ni siquiera me preocupé por ellos, solo… ¡Solo corrí como un cobarde! Tal vez estaban con vida y pude haberlos salvado… Hubiera sido mejor, que me quedase ahí…”
-El hubiera no existe- comentó Evan, acariciando los cabellos de Darlet.
-Sí, lo sé, pero es que aun no me lo perdono- le respondió.
-Tus padres hubieran querido que escaparas- agregó- no debes sentirte culpable- Darlet le dirigió una leve sonrisa, pero no podía ocultar su melancolía.
“Como sea, yo huí a prisa y me refugié dentro de otro callejón… No supe cuanto corrí… Pero se me hizo eterno el camino, las piernas me pesaban y solo deseaba despertar… Pero eso era muy real…
Cuando amaneció solo vi que un anciano se dirigió hacia mi y me ayudo a incorporarme, me dio comida y preguntó que es lo que hacía ahí, no supe contestar, no podía, me sentía de lo peor…
Como no respondí… Decidió hablar a las autoridades para que me recogieran, creo que ese fue mi primer error: no hablar.
Al poco rato vino la policía por mi, pensé que me apresarían porque se habían enterado de la situación de mis padres, así que traté de huir, pero ellos me capturaron y dijeron algo así como que me llevarían a un orfanatorio si nadie me reclamaba, ya que soy menor, además de que no quise hablar nada acerca de mi o de mi familia, pues tenía miedo, miedo a que ahora fueran por mi los asesinos si soltaba algo de lo que sabía…
Cuando llegué al orfanatorio, todo mejoró… No era como pensaba, me recibieron bien y me dieron una cama, además de que me prometieron alimento…
Un mes transcurrió bien, hasta que un día, las monjas me dijeron que vendría el director de ese orfanatorio a una visita mensual, pensé que se trataría de una buena persona, ya que utilizaba su dinero para dar techo a personas como yo, así que me alegré, aunque esa sonrisa no me duraría mucho…”
-“Que curioso”- pensó Evan- “He oído que mi padre también tiene un orfanatorio”
“La primera apariencia de ese hombre fue imponente, vestía un traje de sastre gris, que combinaba con sus ojos, su cabello era negro pero se alcanzaban a notar algunas canas… Su semblante era serio pero pensé que era solo una manera de demostrar que era alguien importante…
Todos nos formamos en hilera para recibirlo, y parecía que todo iría bien, hasta que sus ojos se posaron en mí, me sobresalté un poco, sobretodo porque su mirada era muy extraña y penetrante, pero pensé que solo se había dado cuenta de que había alguien nuevo.
Se dirigió hacia un a monja y le pidió el informe de los nuevos niños que habían llegado, y agregó que esa noche la pasaría archivando los datos del orfanatorio, por lo que estaría en el despacho, y conversaría con los nuevos para ver su nuevo expediente.”
-Evan… Deseo contarte esto porque… Yo soñé a ese hombre, y además a ti también, no le encuentro significado, pero algo dentro de mi me decía que estaban relacionados ustedes dos- dijo mirando a su compañero, este lo observó detenidamente, como analizando la situación, y le indicó que continuase.
“Esa noche, la monja me despertó poco después de las ocho, me dijo que el director deseaba verme para platicar del expediente… Yo acepté con gusto y me dirigí feliz para darle las gracias…
Entré a su despacho y lo vi escribiendo en una computadora, me pidió que me sentase y que le contase acerca de mi vida, pero… Dudé en decirle acerca de mi historial… Ya sabes, lo que ocurrió con mis padres…
Cuando estaba por responder el se incorporó y colocó seguro a la puerta… Me sorprendí, porque no encontraba razón para eso, pero decidí esperar, en seguida, el hombre me dijo algo que me sorprendió aun más…
Dijo que conocía lo que me había sucedido… Y que si quería que no dijera nada a las autoridades, tendría que hacer lo que él quisiera, y agregó que mis padres sí habían muerto, lo cual me destrozó ¿Cómo sabía él de todo lo que me había pasado? Dijo que mi padre había sido un traidor que al final solo quería salvar su ‘pellejo’ y el de su familia, pero que aun quedaba un miembro vivo de esa familia y que las autoridades podrían mandarle a un reformatorio…
Estaba aterrado, no sabía que hacer, que decir, cómo actuar, lentamente, vi como el se acercó a mi y me dio un beso en la boca, fue salvaje y no me gustó nada, acarició mis piernas y me obligó a permanecer callado, pues si no me acusaría y me iría peor, si me dejaba hacer lo que él quisiera, me daría hospicio ahí y no tendría que preocuparme de la policía… Ya sabrás que estaba asustado y no sabía que hacer…
Dijo que desde que me había visto me había deseado, y que toda la tarde se la había pasado pensando en mi, que eso no estaba bien en un director, que era un hijo del mal por tentarlo, cosas así, yo… No sabía que hacer”
Darlet estaba llorando amargamente y Evan estaba más que sorprendido, estaba furioso, por aquél hombre que, fuese quien fuese, se había atrevido a hacerle eso a un niño como él, algo contra su voluntad, someter y humillar era lo peor que podía existir, denigrar la dignidad, pero también se sentía mal porque el pequeño no le hubiese contado antes aquella terrible historia…
“Cuando reaccioné bien supe que eso que estaba haciendo estaba mal, y que sería peor que entregarme a la policía, así que con todas mis fuerzas lo empujé y traté de correr, pero él tenía la llave de la puerta, así que mi única salida era la ventana, pero empezaba a llover… Corrí como pude y tomé un pisapapeles que estaba sobre al mesa y lo arrojé a la ventana, estrellándola, y salté, no importándome donde cayera, solo quería huir, por suerte había arbustos debajo.
Pero en seguida la alarma empezó a sonar y ese hombre, furioso, gritó que me atraparan, que lo había agredido sin razón alguna, que estaba loco, todas las personas que trabajaban ahí empezaron a rastrearme, pero yo corrí, corrí de nuevo y… No paré...
Cuando llegué a la ciudad, vi aquél restaurante y me fui a refugiar en él, y ahí fue donde te conocí…”
Concluyó, viendo tristemente a Evan, como si alguien hubiese muerto, Evan estaba en shock y una tremenda ira lo embargaba, abrazó fuertemente a Darlet y le susurró:
-No te preocupes, ahora estás con migo, no dejaré que algo así te vuelva a pasar, te lo prometo, haremos justicia por aquél asqueroso ser que te hizo eso- Darlet sintió como el pelinegro temblaba, debía estar enojado, eso lo confortó un poco.
-Gracias… Y con mi sueño, soñé a aquél hombre… Que me quería hacer lo mismo que antes, pero esta vez… Tú también lo hacías, y me lastimabas- dijo refugiándose en el pecho de Evan, este lo abrazó, todo este asunto le estaba dando una mala espina, había muchas cosas que encajaban y no para bien… Tenía que investigar ese asunto… Después de todo, estudiaba para abogado.
-Debió ser una mezcla de emociones, por lo que ese tipo te hizo y por lo que nosotros hicimos en la mañana pero… No te preocupes- dijo besando la frente del menor- te prometo que esto se arreglará, y pronto podrás olvidarte de eso- concluyó con una sonrisa, aunque por dentro aun seguía desconcertado y despedazado de aquel terrible relato.
-Gracias, te amo.
-Y yo a ti.
Sí, esto no se quedaría así… Lo arreglaría todo, era una promesa a la persona que más amaba y la cumpliría, y no sabía por qué, pero algo le decía que todo esto tenía que ver con su padre o con allegados a él.

Continuará…

siguiente