Capítulo 4: Obsesión
Habían pasado ya tres semanas desde que Evan y Darlet se habían conocido, pero en vez de que mejoraran algunos aspectos, todo parecía ir cada vez más raro, ya que la chica no dejaba de vigilar a Evan y Darlet aseguraba en ocasiones haberla había visto por la ventana viendo hacia el edificio.
Por otro lado, el pelinegro pasaba por una semana de exámenes pesada, pronto saldría de su primer año y francamente eso le preocupaba un poco, debía sacar honores del primer año para seguir conservando su título.
Y en tercer problema se encontraba el hecho de que cada minuto que pasaba parecía que el chico perdía los estribos por el menor, podría decirse que se estaba obsesionando por el chico.
Fuera de eso la rutina era la misma, Evan iba a clases, acostumbrándose a las miradas de la chica, llegaba y veía a Darlet tirado en el suelo junto al aire acondicionado, con la poca ropa que empezaba a darle cosquilleos, a veces el menor se escondía cuando la señora del aseo llegaba.
...
Evan tiró las llaves en la mesa y se dejó caer pesadamente en el sofá, Darlet, con más confianza, se sentó también despreocupadamente, Evan le miró con el ceño fruncido.
-¿Te sientes feliz?- comentó suspicazmente.
-¿A qué te refieres?- preguntó Darlet, algo confundido.
-Si eres feliz aquí, con migo...
Darlet se sonrojó, algo que admiraba de Evan era la firmeza con la que decía las cosas. Se quedó un momento sin habla.
-Pues... Me mantienes prisionero, no puedo opinar, porque aunque lo haga, sé que seguramente no me dejarás ir- dijo con fingido enojo, y en el fondo, eso era lo que quería, por alguna extraña razón, quería quedarse con el pelinegro.
-Ya no te estoy deteniendo- Evan levantó las manos y se recargó en el sofá, mirando despreocupadamente Darlet, quien tenía una cara de incertidumbre- me he puesto a pensar, he hecho mal, te estoy privando de tu libertad, y esto puede ocasionarnos problemas- el mayor se paró y se fue a sentar cerca de Darlet, quien se puso algo nervioso.
-¿Cómo? ¿Ahora te importa más lo que digan los demás? Y antes solo estabas de obstinado con dejarme aquí encerrado, pero que tipo más inmaduro resultaste- comentó con enfado.
-¿Inmaduro, eh?- dijo Evan con una sonrisa seductora, Darlet se volvió a sonrojar ligeramente, Evan no sabía por qué hacía eso, pero tenía unas ganas inmensas de ver las reacciones del menor, se acercó consideradamente al castaño.
-S-sí- comentó tratando de retroceder, aquellos ojos grises parecían hechizarlo, en vano resultó su intento, ya que Evan había puesto una mano en el respaldo del sofá, imposibilitándole mayor movimiento a Darlet.
En ese instante el teléfono del departamento sonó, y Darlet agradeció a quien quiera que fuese el que había llamado, ya que lo había salvado de una situación algo incómoda, Evan se levantó algo fastidiado y contestó.
“Debe ser Ana, no ha llamado en días”- pensó, pero al ver el número del identificador se dio cuenta de que no era, era un número desconocido.
-¿Sí?
-Hola, Evan.
La voz que escuchó lo dejó atónito, no creyó que le hablara tan pronto, hizo un esfuerzo razonable por no colgarle.
-¿Qué quieres?- respondió lo más frío que pudo, Darlet notó eso y pensó que esa persona debía ser muy odiada por Evan como para cambiarle el carácter tan repentinamente, se acercó un poco más del sillón sin levantarse, para oír mejor.
-Qué manera de contestar, deberías ser más respetuoso, no te enseñé eso.
-No hablaste para sermonearme, ¿O sí?
-No, en realidad quería hablarte para decirte que la próxima semana habrá una citación, y no podré ir...
“Como siempre”- pensó Evan- Y seguramente quieres que vaya ¿Verdad?
-Sí, sabes que estoy muy ocupado en estos momentos, así que tú, como mi sucesor, debes ir en mi representación, será breve, y te dará más prestigio al saber que estudias para abogado.
-Como sea, pero cualquier escándalo que digan de ti ahora no cubriré.
-No te preocupes, eso ya está resuelto, ya sabes, en una semana, vendrán por ti a eso de las 11, espero que no haya contratiempos.
-No- comentó con fastidio.
-Bien, nos veremos después, hijo.
Evan colgó abruptamente, de solo pensar que tendría que estar ante la prensa... Miró hacia su derecha y vio a Darlet, quien lo miraba extrañado, tal vez era la primera vez que le veía tan enojado, pues siempre trataba de controlarse, pero eso era el colmo.
-En una semana tendré una convención importante- comenzó- y mañana es sábado... Has estado en casa todos estos días... Así que... ¿Quieres ir a tomar algo con migo?
Darlet lo miró más sorprendido, ¿Le habían lavado el cerebro? Se quedó quieto un momento, hasta que algo dentro de si lo hizo ponerse muy feliz, al grado de que había sonreído inconscientemente, Evan también sonrió por la reacción del menor.
-Sí, bueno...
-Entonces... Ahora ¿Quieres ver alguna película?
¿Qué había pasado con el Evan tan impotente y serio? Ahora se comportaba muy raro, pero eso a Darlet le agradaba, tal vez así era él en el fondo, asintió con una leve sonrisa.
...
En otra parte, unos ojos grises miraban con lujuria un video el cual esa misma persona había grabado, en ella aparecían dos niños teniendo relaciones, impuestas por aquél sujeto, su corazón se encontraba podrido, tanto, que ni siquiera todo el dinero que tenía podría ayudarlo a encontrar un rayo de esperanza, su celular sonó en ese momento.
-¿Sí?- dijo poniéndole pausa a la video y aclarando su voz.
-Señor, traemos noticias, al parecer han visto al “Objeto” que había perdido, fue no hace más de un mes, cerca del restaurante de la parte oeste, lo curioso fue que su hijo también se encontraba ahí, me comentaron que él se lo llevó y de ahí ya no supieron más de él, creo que la única que sabe es la señorita Ana, la novia de su hijo.
El hombre no pudo dejar escapar un bufido, no esperaba que Evan estuviese involucrado en un asunto tan serio.
-Mmm, suena interesante, creo que mañana le daremos a Evan una pequeña visita, pero antes hablaremos con Ana.
-Sí, como usted diga.
El sujeto colgó, parecía que algunas de sus situaciones podrían resolverse ahora que su hijo se encontraba metido en un lío.
“La policía no sospechará más si Evan es uno de los implicados, quedaría absuelto y todas las sospechas se reducirían, podría ganar prestigio nuevamente, además, Evan ya afrontaría las cosas él solo, ya que, si estoy en lo correcto, tiene a la preciosa joya que perdí hace ya un buen de tiempo”.
Tomó el control remoto y volvió a poner play a las escenas, para seguir con su obsceno entretenimiento.
...
Dieron las 9:30 y el reloj sonó. Evan dio un gran bostezo y apagó el aparato, se volvió a cubrir con las sábanas; se había desvelado junto con Darlet viendo películas, había sido un rato agradable, uno muy bueno, no recordaba haber disfrutado un momento tan grato desde hace mucho, en verdad el chico le simpatizaba demasiado. Cuando volteó hacia su derecha se llevó un gran susto al darse cuenta de que Darlet ya lo esperaba arreglado en la entrada, al parecer la noticia le había emocionado mucho.
-Vaya, parece que a alguien le agradó mucho la noticia- comentó con una sonrisa, Darlet se ruborizó y bajó la mirada- anda, sube un poco a dormir, que aun es temprano- dijo dando unas palmadas en la cama, con una sonrisa divertida.
“¡Qué descaro!”- pensó Darlet, pero luego sus mejillas se calentaron mucho, no podía ser que Evan le empezase a gustar.
-No gracias- dijo con fingido orgullo- tu desayuno está en la mesa, si te apresuras podremos tener más tiempo para pasear- jugueteó con sus manos un momento y luego salió de la habitación, dejando al pelinegro con una sonrisa satisfecha.
...
Evan salió de la habitación ya bañado y cambiado, llevaba una camisa y un pantalón de mezclilla, algo casual, llegó al comedor y desayunó, en realidad el chico cocinaba delicioso, sabía tan rico, como se veía su cuerpo, pensó divertido en joven.
-Vaya, estuvo delicioso ¿Qué otras cualidades has de tener ocultas?
-Muchas, que tal vez nunca salgan.
-Pues... Entonces las haremos salir a la fuerza- nuevamente esa mirada seductora que producía serios escalofríos en el menor, sacudió la cabeza y volvió a poner su semblante de orgullo.
-Sí, como sea ¿Nos vamos ya?- preguntó con impaciencia.
-Sí, sí- habló Evan, como si estuviese tratando con un niño de 5 años que se emocionaba al saber que iría a la feria.
...
El auto salió del estacionamiento, Darlet iba en la parte de adelante con Evan, todo parecía bien, hasta que un auto negro les detuvo el paso saliendo de la nada, el pelinegro frenó instintivamente y puso su brazo frente a Darlet, evitando que chocara contra el parabrisas, pues no llevaba el cinturón.
-¿Estás bien?
-Sí, pero ¿Qué loco haría eso?- comentó aun sobresaltado.
-Un loco que yo conozco bien- comentó Evan serio- mejor pásate al asiento de atrás- Darlet le obedeció mecánicamente, escondiéndose en el hueco donde se ponen las piernas.
Dos hombres bajaron del auto y se acercaron a la ventanilla de Evan, este la bajó.
El señor Sebastián quiere hablar con usted- Evan dirigió una mirada al auto negro y luego a la parte de atrás de su auto, donde se encontraba Darlet... Al parecer habría problemas.
Continuará...