Capítulo 11: Los Estragos Del Amor
El ocaso se infiltra en mi cuerpo, dando en vano la luz que yo deseaba, dejando una inmensa oscuridad desatada, y mostrando expuesto mi triste lamento…
¿Dónde estás?
Tengo miedo… No quiero volver a estar solo, tú eres mi todo…
...
Darlet abrió los ojos lentamente, aun le pesaban mucho, y el aire que de por sí era escaso le resultaba lastimoso, sintió unas tremendas ganas de vomitar al instante en que meneó un poco la cabeza. Con mucho esfuerzo movió su mano entumecida hasta su rostro. Estaba helado y con sudor frío.
No reaccionaba bien, sus sentidos parecían haberse ido y solo quedaba su alma flotante. Con un gran esfuerzo logró ver a lo lejos que se encontraba en un cuarto algo iluminado, la ventana que daba hacia fuera le ayudó a divisar mejor las cosas.
Intentó incorporarse pero al parecer las heridas que tenía en el cuerpo aun le lastimaban, aunque, cuando bajó la mirada vio que todas se encontraban vendadas y que él yacía sobre una cama.
Entonces tuvo un poco de más conciencia y recordó lo que había pasado.
El cumpleaños…
La cena…
El accidente…
Evan…
-¡Evan!- gritó Darlet, lastimándose la garganta por el esfuerzo, entonces se trató de incorporar pero enseguida cayó, pues sus piernas no tenían fuerza… Un momento ¿Por qué no podía mover sus piernas?
¿Qué le había pasado?
Intentó alarmado mover más las piernas pero no le era posible, no las sentía, no podía ser… No era posible…
-¡Ahhhhhhhhh!- gritó instintivamente, apretando las sábanas y poniendo una expresión de horror.
En ese momento se oyó a varias personas correr a su habitación y abrirla de golpe, Darlet se alarmó, varias personas vestidas de blanco y dos de negro se acercaron y le miraron con repulsión.
-Vaya que este mocoso es escandaloso, mira que nos hizo venir solo porque ya ha reaccionado- comentó uno de los hombres que estaban hacia el frente.
-Se supone que la anestesia que le aplicaron le duraría al menos otras dos horas.
-Lo hicimos, algo lo hizo reaccionar antes- comentó un hombre mayor, de bata blanca, mientras se acercaba y lo inspeccionaba de reojo.
-Sebastián se enojará si ve que ya está despierto…
-¿Por qué?- les interrumpió Darlet de pronto, todos lo miraron con reprobación- ¿Por qué me hicieron esto? ¿Qué hago aquí? ¡Mis piernas no se mueven!
-No se mueven porque están demasiado entumecidas y muy lastimadas por el accidente, pero descuida, chiquillo, vas a volver a caminar.
-¡¿Y dónde rayos estoy?!- vociferó- ¿Dónde está Evan?
-¿Dushku? Asqueroso niño, tú le causaste ese accidente, tú hiciste que ahora esté en la sala de urgencias, espera a que te entreguemos a la policía- dijo uno de los hombre de negro, gruñendo y escupiendo al lado.
-¡Eso no es cierto! Un auto salió de pronto y…- las escenas le volvieron a la cabeza tan de pronto, que sintió que si no paraban le explotaría, escupió un poco de sangre y se aferró a su cuello.
-¿Un auto? Nadie dijo haber visto un auto, seguramente Dushku debió haber estado tomado, o tú le interrumpiste mientras manejaba…
-¡Es mentira! Yo-
-¡Cállate!- le interrumpió el otro hombre de negro- plaga insignificante, no puedo creer lo repulsivo que debe ser estar con un hombre, tú relación con la de Dushku terminará, te irás con las autoridades y él… Bueno, no creo que vuelva a despertar- dijo con una sonrisa irónica.
-No…- dijo Darlet con un rostro lleno de temor y terror- ¡¡No!! ¡¡¡Evan está bien!!! Yo lo sé, ¡Díganme donde está! ¡¡Evan!!- dijo gritando y lastimando más su voz, sintió muchos mareos y que la sangre subía a su cabeza, su cuerpo se puso realmente frío y dejó de oír bien ¿En verdad… Eso le había pasado a Evan?
Los hombres de negro lo sujetaron por los brazos, mientras que uno de los de blanco se aproximó a él y le aplicó una inyección, que al instante lo detuvo, lo dejó consciente, pero no podía mover bien todo su cuerpo, solo podía oír, ver…
Enseguida otro de los hombres de blanco salió por una silla de ruedas, indicada por el que había inyectado al castaño.
-Llevémoslo con Sebastián, ahora ya no puede ni siquiera parlotear, así que el señor podrá hacer todo lo que quiera con él.
La silla de ruedas llegó y uno de los hombres de negro cargó a Darlet y lo colocó en esta, mientras que el otro empezó a moverlo fuera de la habitación.
-Estaremos investigando- le dijo uno de los hombres de blanco a uno de los de negro- por si Sebastián pregunta que es lo que ha pasado, le inyectamos un calmante, la reacción ha sido tal como esperábamos, pronto Evan Dushku no se acordará de Darlet y, éste, quedará callado para siempre, a merced del señor.
El hombre asintió y separaron caminos.
Darlet oía y estaba consciente de todo, incluso veía su alrededor, aunque su mirada pareciese perdida, avanzaba a lo largo de un pasillo oscuro y sin adornos, nunca doblaron a la derecha o a la izquierda, eso significaba que el lugar no estaba tan oculto, sentía miedo, pánico, no podía moverse, ni hablar, no estaba con Evan… ¿Cómo estaría él? Tenía que encontrarlo, tenía que saber…
Se detuvieron frente a una puerta considerablemente grande, negra, y uno de los hombres tocó.
-Adelante- le respondieron enseguida.
Los tres pasaron y se detuvieron frente a una especie de oficina, no era exactamente un lugar que se pudiese admirar, más bien daba terror, había una pantalla enorme para ver televisión y un sillón grande alrededor de esta, Darlet giró su vista a la derecha un poco, aunque fue doloroso, y vio como unas esposas colgaban, varios pares, ¿Qué era ese lugar? La voz ronca que era demasiado conocida para el le trajo de vuelta a la realidad.
-¿Lo has traído ya?
- Sí, señor.
-¿Tan pronto les causó problemas?- comentó con burla.
-Sí, señor.
-Ja- soltó un bufido, y aquél misterioso hombre se dio la vuelta, Darlet comenzó a temblar aunque no pudiese mover su cuerpo, era un impulso gigantesco, el hombre de negro se asombró, Darlet, entonces, comprobó, horrorizado, que la persona que estaba ahí, era la que más odiaba y a la que más temía.
Los ojos grises que mostraban odio ahí estaban, viéndolo, tal como aquella vez…
Sebastián Dushku volteó y sonrió satisfecho, le encantaba seguir causando ese temor en sus víctimas, era algo, que en cierta, forma, muy enfermiza, le excitaba.
-Vaya- soltó- parece que me recuerdas muy bien aun- el hombre se incorporó y caminó hasta quedar un metro en frente del castaño- ya te puedes retirar- musitó al hombre que vestía de negro, este asintió y salió del lugar, el castaño no quería que se quedasen solos, y peor en esa condición.
-¿Qué? ¿No me vas a responder? ¿Te comió la lengua el ratón?- Sebastián Dushku podía ver el miedo fluir abundantemente por los ojos del castaño, quien no podía hacer nada más que observar, apenas y podía mover las piernas y si pudiera no podría escapar por la inyección que le habían aplicado, así como lo lastimado de su cuerpo, si hacía un mínimo esfuerzo podría lastimarse.
-Bien. Espero que estés asustado, porque mucha razón debes tener, te escapaste de mi orfanatorio a pesar de que yo te ofrecí un techo y comida, te atreviste a golpearme sin saber agradecer al menos con tu cuerpo el hecho de que me haya apiadado de ti, porque sí, yo se muy bien lo que le sucedió a tus padres, eran unas escorias estúpidas que no merecían vivir después de manchar así el mundo con su asquerosa presencia, y tú claro, no eres igual a ellos, tú eres delicioso- Darlet no pudo evitar tener asco al sentir como aquél hombre lamía su rostro, tal como aquella vez.
Darlet trató de hablar, pero le era imposible, algo se lo impedía, sentía la garganta muy seca, y aun más no tenía saliva, sus ojos le lastimaban puesto que le costaba mucho trabajo parpadear y su sistema, a pesar de estar en esas condiciones, se mantenía alerta.
Sebastián comenzó a besarlo; pasó su lengua por los labios del muchacho, quien se mantenía sublime, el mayor lo obligó a abrir la boca y dejar que introdujera su lengua, Darlet se sentía a morir, sentía nauseas, asco, miedo, coraje.
Sebastián continuó su recorrido por el cuerpo del castaño, con deseo, con rapidez, como si tratara de hacer lo suyo lo más pronto posible.
No otra vez…
Ahora Darlet solo deseaba que Evan estuviera ahí, con él, bien, y que lo salvara…
…
A varios kilómetros de ahí, en un hospital del centro de la ciudad, uno de los mejores, Evan Dushku abrió los ojos repentinamente.
Había tenido una pesadilla, una de muerte, en ella, Darlet era asesinado por un sujeto al cual no identificaba por las sombras que el envolvían, daba miedo el solo pensar eso.
Evan se trató de incorporar pero le era imposible, un tuvo conectaba hacia su brazo, mientras que el otro permanecía enyesado,, su espalda le incomodaba mucho y tenía un tremendo sabor a sangre en su boca, no había reaccionado bien del todo, pensaba que era una pesadilla, hasta que vio a una persona que lo esperaba sentada en una silla.
-Evan Dushku- pronunció suavemente.
Entonces el pelinegro abrió más los ojos y trató de moverse, pero pegó un grito al tratar de hacerlo.
-¿A-Aniel?
-No trates de levantarte, será muy duro para ti- dijo ella con un tono raro, sombrío, triste.
-¿E-En verdad pasó? ¿Tuve un accidente?
-Míralo por ti mismo, yo tuve que haberlo evitado, sin embargo no llegué a tiempo, no se donde lo han llevado- dijo apretando levemente su mano.
-¿El qué? ¿Qué rayos pasó?- dijo tratando de gritar, pero hasta eso le dolía.
-Escucha, tengo que contarte algo muy importante, pero quiero que guardes la calma, los doctores no me han dejado entrar, así que lo hice por la ventana.
-¿La ventana?- Evan miró hacia el ventanal que tenía en frente y soltó un bufido, más lejos se observaban rascacielos, por lo que, lógicamente, la chica no pudo haber llegado por ese medio- ¿No me digas?- comentó con sarcasmo.
-Sí, pero eso no es lo más importante- dijo incorporándose y caminando hasta la cama de Evan- Darlet está en problemas, y yo soy su Ángel Guardián, de ambos.
-¿Ángel Guardián? ¿Estás bromeando? Mira, yo se que…
-Darlet no está en este hospital- dijo ella, leyendo los pensamientos del chico, quien se asombró- se lo han llevado, cuando ocurrió el accidente, tú saliste desprendido del auto, por cuidar al chico, así que toda la atención se fue contra ti, y mientras hubo esa distracción, otros tipos se lo llevaron.
-¡¿Qué?! ¡¿De qué demonios hablas?! ¡¿Cómo que se lo llevaron?! ¡¿A dónde?! ¡¿Quién fue?! ¡¡Dímelo!!
-Yo sé cómo te sientes…
-¡¡NO!! No sabes como me siento, dímelo ya o te juro que-
-No sé donde está, pero si se quién fue, y por eso vine aquí, para advertirte, necesito tu ayuda para encontrarlo, así que te curaré lo más que pueda.
-No entiendo nada de tus estupideces- dijo el con un coraje enorme- pero dime dónde rayos está Darlet.
-Primero necesito que me creas, antes de que ellos lleguen- dijo ella cerrando los ojos, colocó su mano sobre el pecho de Evan, este se quedó atónito, enseguida, la castaña empezó a decir extrañas palabras, que parecía una combinación de todos los idiomas, Evan no sabía que pasaba, en seguida, sus heridas comenzaron a desaparecer, así que su sorpresa fue enorme, al mismo tiempo, se escuchó venir corriendo a varios doctores y enfermeras.
Cuando todo terminó, Aniel miró a Evan y le indicó que se sentase, él no sabía que ocurría, pero ya no sentía dolor, así que se sentó con facilidad, no podía creer lo que había pasado, estaba completamente curado.
-Ahora, por favor, confía en mi, encontraremos a Darlet, pero tienes que venir con migo- dijo tendiéndole la mano, Evan la miró y luego escuchó los pasos de los doctores más cerca, era ahora o nunca.
-Está bien- dijo tomando la mano de Aniel, la muchacha, entonces, desplegó unas alas blancas y enormes, justo como la de un ángel, y, sin soltar la mano de Evan, emprendió su vuelo a través de la ventana, Evan creía que era un sueño, un absurdo sueño, ¿Qué sería?
Los doctores en seguida entraron, guiados por el grito anterior pero, cuando vieron, el cuarto estaba vacío, no podía ser, Evan Dushku estaba destinado a quedarse paralítico, pero… ¿Cómo habría caminado? ¿Qué habría hecho?
El personal empezó a buscarlo por todo el sector mientras que, el doctor, vio el ventanal abierto y, una pluma blanca, tendida sobre la cama, entonces corrió alarmado hacia el ventanal, no podía ser que el joven se hubiese dejado caer, eran más de cien metros hacia abajo.
Habría que hablarle a su padre…
Pero ojalá y todo mejore, aunque sea extraño, ojalá y mejore…
Continuará…