LOSE MY HEART

Capítulo 10: La Fecha

Evan no se pudo concentrar el resto de sus clases, le parecía imposible y una locura lo que había acabado de ocurrir…
No sólo por el hecho de que hubieran golpeado a su ex novia… Si no que la chica, Aniel, al parecer, sabía demasiado de la vida del pelinegro y del castaño, y eso lo inquietaba mucho, porque no sabía si ella guardaría el secreto o lo amenazaría con algo para retenerlo pero… En ese caso, no valdría la pena que le hubiera dado un golpe a Ana para que no hablara.
Evan pasó su mano por su cabello y lo despeinó un poco, luego mordió suavemente la goma del lápiz, como si estuviera pensando en una pregunta de un examen sumamente difícil, pero en realidad su mente en ese momento no se encontraba con sus clases…
La campana tocó al fin, después de seis horas de estudio, Evan se incorporó rápidamente, su único deseo ahora era estar con Darlet, tampoco quería toparse de nuevo con Aniel, ya que le daba muy mala espina, parecía que fuera de otro mundo y no quería quedarse a averiguarlo.
Tomó sus cosas y salió a paso rápido del salón, pasando por el largo pasillo y atravesando el patio principal, trataba de no voltear para no encontrarse con Aniel, pues sabía bien que lo estaba siguiendo, ya era una costumbre.
Aunque, a decir verdad, Aniel había pasado más de la mitad de las clases fuera del salón, se suponía que solo iría a ver a Ana y a pedirle disculpas pero, eso era una exageración.
Tampoco había visto a Ana, tal vez se fue antes, tal vez… Ya no quería pensar tanto en eso, pues le dolía la cabeza, pronto vendrían los exámenes de ensayo para el final y quería estar listo…
Tenía apagado el celular, sabía que Darlet no le hablaba, pero si amigos y gente que en este momento no deseaba contactar…
Subió al auto y manejó algo rápido, se sentía muy nervioso…

...

Darlet estaba muy pensativo, durante todo el día, habían dejado mensajes al teléfono del departamento, todos hablaban de un raro comportamiento, que esperaban que Ana estuviera bien y que cuando llegara que hablara con ellos, además de que había otros mensajes como: “¿Qué harás en tu día especial?”
¿A qué venía todo eso? A partir de las 2 de la tarde empezaron a llegar casi sin cesar los mensajes, la contestadota tenía ya 24, y apenas serían las 4.
Evan talvez tenía planeado algo y no quería que él lo supiera… Le estaba dando mucha curiosidad pero no sabía que hacer, cerró los ojos y suspiró, pero de pronto los abrió al sentir un fuerte abrazo que rodeaba su cintura.
-Hola amor… ¿Llego tarde?- susurró sensualmente Evan, recargando su cabeza en el hombro del castaño mientras aspiraba su olor, Darlet se puso rojo de la impresión y del roce de cuerpos.
-Sí- dijo este separándose rápidamente de Evan y avanzando sigilosamente hacia atrás, sabía lo que el pelinegro quería cuando actuaba tan melosamente, y no iba a ser tan fácil convencerlo…
-Vaya, que exigente- dijo con una sonrisa rara y una mirada fija, mientras avanzaba ganándole terreno al castaño- siempre tan cumplido ¿No? Si, si, creo que tenemos que cambiar esa actitud… No debe ir con una cara tan hermosa y un cuerpo tan delicioso.
-Nadie es perfecto…- dijo Darlet, buscando una salida, pero estaba quedando arrinconado, aunque no se podía dar por vencido.
Evan cerró los ojos y sonrió ampliamente, adoraba poner nervioso al menor, avanzó unos pasos más; muy despreocupado y colocó un brazo en la pared para que Darlet no escapara.
-¿Cuándo fue la última vez que disfruté comiendo un buen postre?- dijo pensativo, mientras se lamía los labios- creo que hace dos días… Ha pasado mucho ¿No?- comentó viendo de nuevo a Darlet con esa mirada que hacía sonrojar hasta a el más o la más fuerte.
-Es bueno conservar la línea- comentó riendo un poco nervioso, desviando la mirada, nunca podía aguantar la del mayor.
-No lo creo- dijo él tomando su barbilla y besándolo suavemente, luego lamió sus labios y bajó hasta el cuello, Darlet no se dejaría tan fácil así que lo empujó suavemente.
-No, espera, quiero preguntarte algo- dijo muy agitado, mientras abrazaba a Evan y recargaba su cabeza sobre el pecho de este.
-¿Qué es?- preguntó el mayor, muy entretenido acariciando la espalda del castaño.
-Te han dejado muchos mensajes en la contestadota… ¿Pasó algo? Están preguntando mucho por una tal Ana ¿Quién es ella? ¿No era la chica que te acompañaba el día que nos conocimos?
-Ah… Sí- dijo Evan separándose pesadamente de Darlet, este lo miró un poco intranquilo.
-¿Pasó algo malo?
-No exactamente… Lo que pasa es que hoy tuve un inconveniente en la escuela, verás… Ana era mi novia… Y, bueno, ella aun no sabe lo nuestro, pero sospecha- Darlet se preocupó mucho ante esto- no te pongas así… Era el destino, pero bueno, resulta que estuvo a punto de decir lo nuestro pero… En ese instante, llegó Aniel… Ya sabes, la chica rara que siempre nos ha seguido… Y la golpeó- Darlet abrió sus ojos enormemente ante eso- hubo un escándalo tremendo en la escuela y Ana fue a dar a la enfermería… Mientras que a mí y a Aniel nos llevaron con el director, no fue nada grave, pero aun así me impresionó mucho…
-Eso no está bien- dijo Darlet alarmado- te va a causar problemas si nos ven, no quiero que te arruinen la carrera.
-Está bien, está bien- dijo él tranquilizando al menor, mientras tomaba su rostro entre sus manos- no va a pasar nada, te lo prometo, a mi no me importa tanto el trabajo como tú.
-No digas eso… ¿Cómo vivirías?
-Tengo una gran cuenta que nos puede servir durante mucho tiempo, pero no te preocupes, no tiene por qué pasar algo malo.
Sin embargo Darlet se mordió el labio inferior, intranquilo. Jamás había puesto tanta atención a ese inconveniente, su amor era secreto… Y si se enteraban de aquello lo más seguro es que a los dos les iría mal…
-Ya… No te presiones tanto, dicen que las cosas se ponen peores cuando la mente se obsesiona por buscarles una respuesta… Simplemente, dejaremos que el destino siga su curso…
-Sí… Bueno, es que es inquietante pero… Creo que tienes razón, además, tengo otra duda… ¿A qué se referían tus amigos con eso de ‘día especial’? Han estado dejándote demasiados menajes con eso.
-¿Día especial?- comentó Evan, pensativo, y de pronto abrió los ojos grandemente y comenzó a reírse.
-¿Qué ocurre? ¿Por qué te estás riendo?- preguntó muy desconcertado el menor.
-¿Es hoy 27 de agosto?
-Eh… Sí, eso creo… Pero ¿Qué tiene eso que ver?
Evan rió más y negó con la cabeza, Darlet estaba muy confundido y no sabía que hacer o decir…
-Pues… El ‘día especial’ es porque hoy es mi cumpleaños… ¡Y lo he olvidado! ¿No es gracioso?- comentó riendo más.
-¡¿Que qué?! ¿Hoy es tu cumpleaños? ¡Nunca me dijiste nada!- comentó indignado y enojado, mientras observaba a Evan, quien había cerrado los ojos y sonreía.
-Es que ya te dije… Han pasado tantas cosas que lo he olvidado… Con razón estuvieron molestándome mucho al inicio del día… Y seguramente mis amigos se hubieran acercado a felicitarme pero… Ya sabes, que ocurrió un inconveniente…- comentó tranquilamente, mientras se pasaba una mano por el cabello.
-Aun así… Me hubieras dicho de tu cumpleaños con anticipación, me hubiera gustado hacerte un regalo, es que me siento mal… Tú si sabes el mío y yo…- agregó bajando la mirada.
-Aun no es tarde… No me interesa salir con mis amigos… Pero si me interesaría, ver algún regalo improvisado de parte tuya- sonrió y se recargó en la pared, Darlet aun no había entendido lo que quería decir.
-Pues… No tengo ningún material que vea que pueda servirme- comentó pensativo, mientras observaba a su alrededor, luego, vio a Evan, quien había arqueado una ceja ante esa respuesta- ¿Qué?
-Para el regalo que quiero, no se necesita ningún material…- ahora si avanzó seguro y rodeó al castaño con sus brazos, él otro al fin pudo entender y no pudo más que soltar un pequeño gemido.
-P-pero yo…
-Ahora no quieres que el cumpleañeros se sienta bien ¿Verdad?- comentó con una tristeza tan fingida que hizo arquear la ceja al menor.
-Es que… Aun siento pena yo…- comentó sonrojado, Evan acarició su mejilla y le sonrió tiernamente, entendió que tal vez para él era aun muy pronto volver a tener sexo.
-Sí, no te preocupes, no te voy a presionar, pero, al menos podríamos ir a cenar ¿No? Es decir, si en eso no hay problema…
-No, claro que no, me encantaría, aunque… Ahí yo no estaría cooperando en nada…
-Eso no importa, sólo con que tú estés a mi lado me bastará… Eres lo mejor que me ha pasado, Darlet.
El castaño le sonrió ampliamente y lo abrazó por el cuello. Evan lo estrechó contra sí y permanecieron así un rato.

...

Era de noche y se disponían a salir. Habían pasado la tarde viendo una buena película y habían programado el teléfono para que nadie los interrumpiera, seguramente todos los amigos de Evan estarían confundidos.
El pelinegro sacó su auto negro y Darlet abordó en el asiento del copiloto, el mayor encendió el carro y salieron despacio del estacionamiento del departamento.
Todo iba muy bien… Irían a cenar y pasarían la noche tranquilamente, o al menos eso creían.

...

Cerca de ahí sonó un celular, la persona que contestó lo hizo con nervios, solo tuvo que oír pues la persona que le llamaba le dijo solo unas palabras y colgó.
-Ya es hora.
Un auto grisáceo y sin placas se encendió y puso marcha.

...

-¿Qué ordenarás?
-No lo sé, tú eres el que sabe de restaurantes, tú pide lo que creas que es más conveniente para mí.
-Hmmm, sí, tienes razón- comentó Evan mientras miraba de reojo a su acompañante, era increíble ver cuan enamorado estaba de ese niño, que por azares del destino había encontrado…

De pronto, y sin previo aviso, un auto apareció frente a ellos, a una gran velocidad, Evan se sorprendió mucho y trató de maniobrar, mientras Darlet gritaba ‘Cuidado’ , en tanto que también observaba sin habla, el auto gris pasó de frente y no hizo ni un mínimo intento por frenar, aunque viniera en el carril contrario, Evan hizo lo que pudo por cambiar el curso de su auto pero no le dio tiempo, pues el auto gris no tenía las luces encendidas y apenas lo habían visto gracias a las luces del auto negro.
Lo siguiente que pasó fue que Evan, consciente de que sería un accidente y que no podía maniobrar más, además de por instinto, abrazó a Darlet para que no recibiera el impacto cuando el auto gris golpeó de frente al otro carro, haciéndolo rodar hasta estamparse con un poste de luz…
Del impacto, Evan salió disparado a través del cristal de enfrente, pues había protegido a Darlet y gracias a eso, el castaño pudo permanecer a dentro…
Darlet solo oyó miles de ruidos que erizaban su cuerpo y cristales pequeños que caían sobre él lastimándolo, un golpe seco y un líquido que fluía lentamente a través de su boca, la mirada se le nubló y no podía hablar, solo quería ver a Evan.

La gente se empezó a acercar rápidamente para ver lo que había ocurrido, Evan yacía en el suelo, al parecer inconsciente, con un pequeño charco de sangre saliendo de costado derecho, el auto gris se había marchado, así que nadie habían visto con detalle las cosas, se había marchado así como llegó: sorpresivamente.
Unas personas marcaron por celular par que una ambulancia llegara, mientras que otras trataban de ahuyentar a las demás para que la ayuda resultara más eficaz…
Todo había pasado tan rápido…
Darlet aun conciente, vio como varias personas se acercaban a ver a alguien que estaba en el suelo, seguramente era Evan, así que se trató de moverse pero no sentía su cuerpo, se alarmó mucho y trató de divisar mejor las cosas, pero estaba mareado.
Entonces, sorpresivamente, sintió como alguien lo sacaba del auto, pero no era precisamente alguien del rescate, solo vio unos guantes blancos y un traje negro, no pudo ver más, trató de safarse pero no podía mover nada, intentó gritar pero tampoco pudo, la gente en ese instante estaba solo viendo a Evan y estaba pendiente de su salud, no se habían percatado de que había alguien más en el vehículo, pues lo lógico, era que, con ese impacto, todos los pasajeros hubieran salido volando.
-E-Evan- pronunció casi inaudiblemente, más el pelinegro no respondió a su llamado, Darlet respiraba con dificultad y de pronto los ojos le pesaron, se apartó de la realidad, cayendo en una inconciencia profunda.

...

Lejos de ahí, el auto gris se estacionó estratégicamente, para ver lo ocurrido y sin que nadie sospechara, se apagó el motor y de ahí salió una silueta vestida con una gabardina y una capucha para cubrir su identidad, aunque unos cabellos rubios salieron sin querer por la acción del viento, entonces, por el poco rostro que se observaba, corrió una lágrima, una tras otra, mientras aquella persona, causante del accidente, encendía un cigarro y suspiraba.
-Perdóname, Evan- susurró, palabras que se llevó el viento, pues nadie las había escuchado.

Todo esto había terminado en un trágico accidente, uno que ninguno planeó, uno que ninguno hubiera querido, y por sobre todo, ahora se encontraban solos…
¿A dónde se llevarían al castaño? ¿Y cómo estaría Evan? ¿Quién había provocado todo esto? ¿Por qué el destino les había hecho esto?
Tal vez era cierto… No podrían estar juntos, tal vez su amor sería un desastre, pero… No, no se iban a rendir, ninguno lo haría, todo tendría que mejorar, tarde o temprano…

Continuará…

siguiente