SEUL

Capítulo 2: La Rendición del Paure.

-¡Suéltenme!- gritó Enit por enésima vez, Hiram, harto, lo dejó caer, lastimándolo un poco, el chico, muy nervioso, se quiso echar a correr, pero Hiram se lanzó sobre él, dando un ruido seco sobre el suelo. Yamil solo reía por el espectáculo tan entretenido.
-Ya, ya… Pobre niño… En fin… Quiero hablar unos asuntos con él- dijo sonriendo mientras se sentaba en la silla de aquella habitación- ¿Podrían dejarnos solos?
Habían llegado al cuartel de los Garkee. Era un sitio cómodo y lujoso, ahí se encontraban otros Nustres que se preparaban para ser Garkee y algunos visitantes, como familiares y amigos. Había una gran variedad de plantas y sobresalía el hecho de que, a pesar de que era un lugar para guardianes, había mucha paz.
Hiram sonrió maliciosamente y asintió despacio, Yamil entendió a lo que se refería su amigo y sonrió también, los guardianes empezaron a salir en hilera y cerraron la puerta.
El chico aun seguía en el suelo pero no tardó mucho para sentarse y quererse levantar, más no pudo, ya que Yamil lo detuvo.
-Paure, no te he dicho que te levantes- dijo con voz amenazadora, volviendo a tirar con el pie al chico. Enit se sorprendió ante esa orden y se enfadó. No tenía por qué tratarlo así. No uno de los ‘razonadores’.
-Tengo mi nombre, es Enit… Y NO soy un Paure- dijo con enojo, mientras trataba de levantarse, pero era imposible pues el pie de Yamil se lo impedía.
-Paure… ¿Cuál es la diferencia? Apuesto a que los de tu especie aun siguen cambiándose el nombre a cada momento. Así que no le veo la importancia de llamarte por un nombre…
-¡Te repito que no soy de su sociedad!- gritó furioso- y si lo fuera, no creas que tendré algún respeto a ti, que te crees la gran cosa por lo visto, pues tu llamas a los Paure “Especie” en vez de “Sociedad”. No son animales.
-No me importa lo que un niño como tú pueda decirme… Es como si un perro ladrara, solo da una advertencia, más no es de suma importancia.
-¡No me llames así! ¡Te he dicho que no tengo un nombre y soy igual a ti!- Enit agarró fuerzas y logró tirar a Yamil agarrándolo de la pierna, tan pronto como el pelinegro estuvo en el suelo, intentó escapar otra vez, pero esta vez Yamil tomó su pierna y lo obligó a permanecer abajo, boca arriba, viéndolo.
-Óyeme bien… Se que estabas perdido… Los Paure suelen ser sucios, pero tu caso es patético… Así que te recomiendo que, si quieres un techo y comida, acates MIS órdenes- se colocó sobre él y presionó los brazos del castaño con sus manos, a modo de que solo lo viera a él, Enit apretó los puños ante la impotencia y gruñó.
-Estúpido… Me estás lastimando- dijo con dificultad, Yamil volvió a sonreír y se acercó peligrosamente al rostro del menor, este se puso nervioso.
-¿Estúpido? No creo que un tipo como tú esté en condiciones de llamar así a alguien como yo… No sabes en cuantos grandes problemas te podrías meter.
-¡Sú-el-ta-me!- Dijo débilmente, más Yamil no hizo caso a sus ruegos, solo lo miró detenidamente.
-Para ser un Paure no eres como los demás, eso se puede notar- comenzó a tocar la pierna de Enit y a subir y bajar despacio, este se sorprendió mucho y empezó a patalear y tratar de gritar, pero Yamil puso todo su peso sobre el cuerpo de este y con la otra mano tapó la boca del castaño.
-Oye… Está mal que hagamos esto ¿No?- agregó con malicia- un Garkee debe contener las emociones hasta el último momento, pero con migo eso no va… Debo decir que me hiciste perder la cordura cuando te vi en el suelo ¿Sabes? Creo que también debería invitar a Hiram, un trío no estaría nada mal…
Enit abrió grandemente sus ojos y se sonrojó muy fuerte. Aquél chico estaba a punto de abusar de él, y, a pesar del miedo, no podía negar que estaba algo excitado también.
Yamil empezó a lamer su cuello mientras iba quitando poco a poco el fuerte agarre que tenía, pues al parecer Enit se estaba relajando y dejándose llevar… ¿Pero eso estaba bien? Eso más bien le sonaba a Enit como alguien “fácil”.
Yamil comenzó a pasar sus manos sobre el pecho del castaño, y luego a bajar más y más hasta quedar a milímetros de su miembro, Enit inconscientemente había abierto las piernas, pero trataba de reaccionar.
El pelinegro buscó debajo de su playera y comenzó a frotar y masajear las tetillas del menor, quien solo trataba de moverse para safarse pero, para Yamil, eso era una razón más para hacerlo suyo, le encantaba que se hiciera el difícil.
Entonces Enit comenzó a llorar, en silencio, no podía creer que le fuera a pasar eso, con alguien que en realidad no conocía y aun así sentía deseos de continuar… Pero no estaba bien, trató ce cerrar las piernas aunque no pudo, Yamil estaba entre ellas y ahora lamía todo su pecho por debajo de la playera.
El castaño vio a la derecha un jarrón sobre una mesa, esa era su única esperanza, así que, intentó disimular que se dejaría llevar para poder acercarse lentamente hacia la mesa y tirar de ella. Su plan iba bien, incluso Yamil parecía seguir absorto deleitándose del cuerpo del menor, hasta que Enit alcanzó con la punta de sus dedos la mesa y con un gran esfuerzo la hizo tambalear.
Yamil no tardó en darse cuenta y, gracias a sus reflejos, atrapó el jarrón, pero en eso sintió como Enit le dio una patada en el estómago, nublándole un poco la vista y pasando el traje de protección ligero que traía.
Entonces el castaño aprovechó el aturdimiento del pelinegro y empezó a gatear con rapidez hasta la puerta, pero ésta se abrió sorpresivamente, mostrando a otra de las personas que Enit odiaba: a Hiram.
-¿Qué rayos pasó?- comentó observando divertido la escena, luego vio a Enit y entonces le dio una patada para que se quedase en su lugar, luego miró a Yamil y cerró la puerta para ir a ayudarlo…
-Ese niño estúpido, logró hacerme caer en un truco sucio, y debo admitir que me dolió- dijo incorporándose, manteniendo su pose neutral. Ambos miraron a Enit y este tragó saliva. Tenía la playera rasgada por que Yamil había estado jugando con su pecho, así que enseñaba el hombro y parte del brazo, su pantalón estaba a medio abrochar y ni que decir de su rostro, que se encontraba totalmente rojo y con algunos rastros de las lágrimas.
-¿Qué dices? ¿Jugamos con él?- preguntó Hiram, lamiéndose los labios al ver al chico, Yamil sin embargo, permaneció serio y avanzó hacia él.
-No- respondió secamente mientras tomaba de los cabellos fuertemente al chico- creo que tuve la culpa por no darle ni cinco minutos para que se presentara… Fui muy rápido, debo admitir pero… Es tan delicioso- dijo mientras lamía un rastro de saliva que había salido de la boca del chico cuando Hiram lo había pateado.
-¿Pero que vamos a hacer? Si los otros soldados nos descubren será un lío… Deberíamos hacerlo ahora que podamos- comentó Hiram, viendo a los ojos a su amigo.
-Eso dices tú, pero… Recuerda cuando los dos estuvimos solos… Nadie nos descubrió ¿O si? Y no fue una sola vez- comentó con una sonrisa.
-Lo sé… Fue muy divertido… Pero vería más excitante el caso si fuéramos tres… Eres demasiado posesivo- comentó sonriendo y abrazando a su amigo por detrás, Yamil notó como Enit los miraba y decidió soltarse.
- ¿Qué ocurre?- preguntó Hiram, consternado.
-Nada… Solo quiero descansar un poco… No hemos estado haciendo nada pero igual tengo hambre… Además, no queremos que los demás sospechen.
-De acuerdo, de acuerdo… Pero no vayas a comer aquél delicioso postre sin mi- dijo guiñándole un ojo y viendo con deseo al menor, este dio un respingo y se asustó.
-Sí, ya vete.
Hiram cerró la puerta y los volvió a dejar solos. Enit no sabía que era peor, si estar con Yamil o estar con Hiram y Yamil, porque al parecer ellos ya tenían algo “entre si” y no era precisamente compañerismo.
-Parece que viste a un fantasma- dijo el pelinegro mientras se sentaba en una silla de madera y mordía una manzana que había tomado del frutero, Enit lo miró y luego a la comida, entonces le gruñó el estómago.
-Por lo que me doy cuenta llevas mucho tiempo sin comer… Y ya es noche como para que salgas a conseguir algo… ¿Quieres una fruta?- comentó mientras tomaba otra manzana y la colocaba frente al castaño.
¿Por qué de pronto tan amable? ¿Era porque había visto la relación entre esos dos? ¿O era un truco?
Enit se paró despacio sin quitarle la vista a la manzana y luego a los ojos azules de Yamil. Pensó que si se trataba de una broma lo mejor sería tomar la manzana rápido antes de que el pelinegro se diese cuenta para poder burlar su truco, así que sin previo aviso corrió hasta donde estaba sentado el pelinegro…
Pero a Yamil le bastó con levantar y hacer un movimiento rápido con la mano, para que Enit fuera a dar contra el piso, sin embargo Yamil lo detuvo por la cintura y de otro movimiento rápido lo sentó sobre sus piernas y colocó sus manos sobre las caderas de este para que no se pudiera levantar.
-Vamos a hablar de una cosa antes… En realidad, debo admitir que sí fui muy rápido… Ni siquiera sabía tu biografía pero… Debe ser un gran trauma para ti el hecho de saber que tal vez alguien te quiera violar, y si me lo preguntas yo aun tengo ganas pero por cuestiones de respeto aguardaré… Esto no significa que no lo haré… Solo es una anticipación- dijo viéndolo fijamente y con un toque sensual que hizo sonrojar a Enit- Sabes que no podrás huir… Conozco bien estos casos, un Paure huye por problemas con su sociedad y se refugia entre los límites… No eres el primero que hace eso, ni el primero que viene a parar aquí, pero si el primero que cuidaré… Allá afuera hay tipos que seguramente van a intentar hacerte lo mismo que yo… Pero no te preocupes, yo me encargaré de que no te pongan un sólo dedo encima… Ni siquiera Hiram… Al menos no sin mi consentimiento- Enit tembló ante esto- pero sólo quiero que sepas algo… Eres mío…- dicho eso Yamil tomó de la barbilla a Enit y lo besó sensualmente. Enit no sabía como reaccionar, pues no se esperaba eso, más aun no se esperaba que le hubiera dicho aquél chico que él era ‘suyo’.
-No soy tuyo, entiéndelo- dijo separándose bruscamente del mayor- ni tuyo ni de los Paure ni de nadie, así que deja de molestarme… Si me vas a arruinar la vida… ¡Hazlo ya! No quiero estar así, con el pendiente a saber que voy a ser violado por ti o por tu otro amigo…
Yamil lo miró serio nuevamente y se levantó bruscamente, haciendo caer a Enit. Este se sorprendió pues pensó que lo besaría de nuevo, en realidad le había gustado, pero al parecer se había pasado un poco con sus comentarios, pero era verdad, no tenía dueño.
-Come todo lo que quieras, al rato arreglaré un cuarto para que te quedes… No intentes salir de aquí o yo mismo te destrozaré con mis manos- dijo viéndolo amenazadoramente, Enit también lo miró con enojo ¿Por qué cambiaba tan repentinamente de actitud?
Yamil cerró la puerta despacio. Qué estúpido había sido… ¿Cómo se pudo haber comportado así? Con un Paure… Debería resultarle asqueroso aquél asunto pero no… No podía… Tampoco había deseado que Hiram lo abrazara de nuevo, eso había sido cosa del pasado…
-¿Qué ocurre, capitán?- preguntó uno de los Garkee al ver el rostro pensativo de Yamil- ¿Le causó problemas el chico?
-No… No fue nada, sólo me puse a pensar en algunas cosas… Busquen unas de esas camas inflables que tenemos guardadas… El chico se va a quedar… Ya conocen el caso… Pero eso sí- dijo viendo con esa fría mirada que solo el poseía, esto hizo paralizar al Garkee- Nadie lo va a tocar… No quiero ver algún solo moretón o cortada en su cuerpo… ¿De acuerdo?
-P-Pero capitán ¿Por qué se toma tanta molestia por un Paure? Si usted ha dicho que los detesta…
-Sí, pero como Nustres también debemos ser solidarios… No quiero recibir acusaciones de mis padres por el mal comportamiento.
-Entiendo, me encargaré de decirles a todos- Yamil asintió y el Garkee se marchó.
-Enit… Eso es lo que me gusta de ti… Eres un testarudo… Pero que se puede hacer- habló para sí, en un susurro inaudible- ya te lo dije, eres mío, y muy pronto te lo voy a demostrar… Sólo quiero ganar tu confianza.

Continuará…

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