Capítulo 1: En un mundo tan extraño...
Cualquiera creería que el caos y el descontrol abundaban en esa época. Y era verdad. Ya nadie respetaba nada, hacían de su vida lo que quisieran… Por eso, algunas personas, hartas de esto, decidieron separarse en una segunda comunidad, una donde por lo menos hubiese algún valor inculcado.
El tiempo avanzó mucho pero la civilización se fue hacia atrás, pues ya solo muy pocas personas se interesaban en la cultura y se inclinaban más hacia lo brutal y cosas obsoletas.
Para esto fueron creados los capitanes, o también llamados Garkee, que se encargaban del ‘orden’ por así decirlo, dentro de lo que era el territorio de la gente con ‘cordura’.
La gente que era considerada del máximo nivel eran los Nustres, que eran quienes aun querían seguir evolucionando el planeta, quienes tenían a los pocos científicos y maestros en escuelas, para enseñar todo lo posible.
La gente desinteresada y que solo quería disfrutar eran los Paure, quienes eran considerados como ‘salvajes’.
Supuestamente, estaba establecido que quienes habían iniciado todo eran los Paure, ya que su falta de interés en un mejor futuro los había separado de los Nustres, así que por eso los Garkee cuidaban los límites de esa sociedad. Los Paure eran bienvenidos porque, como según decían los Nustres, ellos, que eran los pensantes, no debían ser tan irracionales al aceptar en su sociedad a un ‘inadaptado’, con la condición de que el Paure ya no regresara a la antigua sociedad y se desarrollara ahí por el bien del planeta.
Pero lo contrario pasaba en la sociedad de los Paure, quienes no aceptaban a un Nustres, ya que los catalogaban como sus enemigos, e inculcaban a los menores que ellos eran personas que querían destruir el planeta mediante experimentos, además de que ellos se consideraban mejores.
Y así empezó una era llena de frustración para muchos, donde los mayores extrañaban la época en la que aun la democracia reinaba… pero ya nada se podía hacer, era típico de cualquier humano buscar nuevas expectativas que cubrieran sus necesidades y deseos.
Los Paure tenían la creencia de los Nustres secuestraban gente de su sociedad para hacer experimentos de medicina para el bien exclusivo de los de mayor rango, por lo que constantemente hacían ataques fallidos hacia la segunda sociedad. Podría decirse que estaban en guerra, pero para los Nustres, solo era una guerra fría.
Así es como empieza nuestra historia, al sur de la sociedad Nustres, donde por lo general los Garkee cuidan la entrada de los constantes y posibles ataques desenfrenados de los Paure.
Yamil es uno de los capitanes de mayor rango de los Garkee, es un hombre de 21 años. Es alto y muy atractivo, de cabello negro y ojos azules, la piel bronceada, pues constantemente tenía que estar expuesto al sol para cuidar la línea límite.
Había nacido dentro de una familia Nustres, era hijo de los Regidores y había decidido iniciarse como capitán por su cuenta.
Tenía un grupo numeroso de Garkee que cuidaban la zona sur, su mejor amigo era Hiram, él era un año más grande que Yamil, y también se encargaba de ‘protegerlo en secreto,’ orden que sus padres habían dictado.
Todo al parecer marchaba tranquilo ese día. No había novedad y tanto Yamil como Hiram estaban un tanto aburridos. Aunque no sabían que pronto iban a tener compañía.
...
Cerca de ahí, casi rozando la zona ‘límite’ o ‘prohibida’, se encontraba descansando un joven en uno de los árboles del bosque.
Un turbio movimiento le obligó a abrir sus castaños ojos y observar lo que pasaba abajo. Varios caballos galopaban en dirección hacia la zona límite, reconoció enseguida a su grupo. Tal vez se disponían a atacar otra vez.
Se paró rápidamente, ayudándose de una rama para no caer. Seguramente perderían de nuevo, tenía que admitirlo, su sociedad tenía las de perder si de pelear se trataba.
Se asomó un poco, haciendo que sobresaliera su cabello castaño por entre las hojas, divisó a lo lejos como los caballos se alejaban, de pronto perdió el equilibrio, pues algo o alguien había golpeado contra su árbol.
Cayó en seco y fue atrapado por unos fuertes brazos, abrió los ojos y se encontró con un joven que se le hacía conocido.
-¿Qué hacías en el árbol?- dijo aun sin soltarlo.
-Nada- dijo el sobándose la cabeza- solo me estaba adaptando a mi nuevo hogar.
- ¿Entonces si te piensas marchar de la sociedad?- preguntó aquél joven, que estaba montado en un caballo, era de cabello y ojos negros, con la piel morena.
-Sí, pensé que ya te lo había dicho- comentó un poco acalorado por estar tanto tiempo en brazos de su amigo- ahora, si me bajas...
-Sí- respondió este- pero bueno, iremos a pelear otra vez, ¿No quieres venir? Tal vez te asesinen y así acabe tu sufrimiento- comentó con sarcasmo.
-No gracias, sólo quiero estar en medio, donde no haya sociedades, donde yo pueda vivir tranquilo y sin la necesidad de escuchar la palabra pelea- comentó bajándose y apoyándose en el suave pasto.
-Hmmm, que idealista eres, bueno, me han dicho que es bueno soñar- comentó su amigo sonriendo.
-Ya Gadiel, siempre eres tan pesimista- comentó un poco enojado.
-Bueno, bueno… Sabes bien que sólo vamos a molestar a esos tipos, en realidad sabes que esos estúpidos piensan que matar es de salvajes y lo único que hacen es ahuyentarnos, así que no hay problema ni peligro, es un lindo pasatiempo ir a molestarlos.
-Como quieras, ve a molestarlos- dijo el castaño disponiéndose a subir a su árbol.
-Hey, Enit, espera- dijo su amigo- ¿Seguro que no quieres venir? Si te vas a quedar a vivir aquí, por lo menos debes acostumbrarte a tu alrededor, conocer cosas y ver que tal reaccionan los Nustres cuando sepan que hay alguien en el centro.
-Tal vez vaya a echar un vistazo al rato- dijo él, algo pensativo- pero por el momento quiero descansar ¿Sabes? Corrí mucho, vez que esos tipos del pueblo me están acosando a cada momento, y no me puedo quedar en tu casa u ocasionaría problemas…
-Sí, te entiendo- dijo el otro riendo a carcajadas.
-¿No tenías que ir a molestar a los Nustres?- argumentó el castaño evidentemente molesto por la forma de actuar de su amigo- creo que tu banda ya se va alejando más.
-Sí, sí, ya voy… Bueno, cuídate- le guiñó el ojo y partió en dirección hacia donde iban los demás caballos, Enit suspiró, solo quería un poco de paz, volvió a subir al árbol y a tratar de dormir un poco antes de salir por comida.
...
Yamil distinguió a lo lejos a un grupo de Paure que se acercaban en caballos, rió un poco e hizo una seña a Hiram, quien observaba también con algo de diversión la escena.
-¡Los Paure vienen a recibir una paliza otra vez!- gritó Hiram, haciendo señas a los de su bando- creo que tendremos que entrenar el tiro al blanco un buen rato.
-Ustedes, los de la derecha escóndanse, reduciremos el grupo para que piensen que esta vez ellos ganarán, los dejaremos creerse un rato y enseguida cuando de la señal ustedes saldrán para rodearlos y atacarlos.
-¡Sí, capitán!- le respondieron a Yamil.
Los Paure se acercaron con arcos y flechas para atacar a los enemigos, ya que los Nustres eran quienes poseían las armas, pero aparentemente no hacían uso de ellas. En vez de eso utilizaban bombas de gas que ahuyentaban a los intrusos y unos escudos que despedían unas ondas electromagnéticas capaces de lanzar por los aires a los Paure.
Yamil y su tropa permanecieron en su lugar, esperando, mientras que los de la derecha aguardaban ocultos entre lo espeso de los árboles.
Empezó una ‘divertida’ batalla, según Yamil, que no tardó en ponerse intensa, varios de los Paure estaban siendo despedidos por el aire con todo y sus caballos y sólo huían, cuando de pronto los Garkee de la derecha atacaron sorpresivamente, lanzando a todos los Paure restantes y lanzando bombas de humo que los ahuyentaron enseguida, ni siquiera les habían dado tiempo de defenderse.
Yamil volvió a sonreír, como si fuera su pasatiempo favorito, e indicó un descanso, aunque en realidad no habían ni sudado.
-Estúpidos Paure, son tan odiosos y asquerosos- murmuró, Hiram alcanzó a oírlo y asintió.
...
Enit despertó de nuevo cuando venían de regreso sus compañeros, rió un poco, pues venían arrastrando a los desvalidos caballos y caminaban aun aturdidos por las ondas y las bombas…
Era un poco más tarde, así que ya era tiempo de ir por comida antes de que oscureciera. Bajó cuidadosamente de su árbol cuando vio que todos los caballos y sus jinetes se habían alejado lo suficiente.
Cuando estuvo en tierra firme, observó el lugar ¿Hacia donde iría? Vio que su amigo Gadiel había ido hacia la derecha, por lo que seguro por ahí se encontraban los Garkee, así que decidió ir hacia la izquierda, buscando comida.
Pero pasó poco tiempo para que se hubiera perdido y no supiera si quiera donde estaba su árbol.
-¡Rayos! Debía haberle hecho caso a Gadiel y haber ido a investigar con él los alrededores- se repetía constantemente.
Pasaron unos cuantos minutos y al fin logró ver unas vayas rojas que se veían muy ricas. Se aproximó hasta ellas e iba a tomar una cuando una fuerte mano tomó la suya.
Enit se sobresaltó y gritó. Ante él, al parecer había un Garkee, que lo miraba seriamente.
...
-¡Yamil!- gritó uno de los hombres que acompañaban al pelinegro- Hiram encontró a un intruso cerca de aquí, ven a indicarnos que hacer con él, por qué está haciendo un gran escándalo.
Yamil se encontraba recostado comiendo unas vayas, que eran sus favoritas cuando de comida natural se trataba, emitió un gruñido y se incorporó con pesadumbre. Caminó lentamente hacia donde lo llamaba el hombre y lo siguió.
Al llegar se sorprendió al ver la escena, su amigo Hiram, se encontraba parado, sujetando fuertemente con sus brazos a un chico que decía groserías, típicas de un Paure, supuso, así que se acercó riendo fuertemente para apreciar mejor la escena.
-Yamil, mira lo que atrapé. Quería robarse nuestras vayas ¿Qué sugieres que hagamos con él?
-Vaya- dijo el pelinegro acercándose hasta estar a un metro de su amigo- pues parece que viene solo.
-Yo propongo que le demos una lección, por haber robado- dijo uno de los Garkee.
-Yo digo que lo tengamos como prisionero para alertar a los Paure- agregó otro.
-Chicos, chicos- dijo Yamil tranquilamente- se supone que tenemos que demostrar nuestra educación y superioridad contra estos salvajes- dijo observando a Enit, quien yacía en el suelo y Hiram lo mantenía ahí con un pie sobre su pecho- sin embargo, creo que es mejor la segunda opción, ya que algunas veces, los Paure pueden ser verdaderamente molestos- agregó pensativo.
-Entonces, Yamil, ¿Se va a quedar? Recuerde que aquí está prohibida la esclavitud.
-No será temporal, además, debes de saber que, aunque seamos pertenecientes a los Nustres, los Garkee tenemos nuestras propias reglas, agregó sin quitar su mirada del chico.
-En eso tienes razón- agregó Hiram- además, por la forma en que este viste, debe haber estado perdido, se alegrará de tener techo.
-Bueno, llévenlo al cuartel, le daremos algunas atenciones, sólo para que vea la diferencia entre su sociedad y la nuestra- agregó Yamil, y empezó a caminar, seguido de Hiram, quien cargaba al chico que se encontraba maldiciendo a medio mundo, y de los otros Garkee.
-“¿En qué me metí?”- pensó Enit- “Ahora estoy en manos de los Garkee, y seguramente también de los Nustres, se supone que me iba a cuidar de ambos, pero es que no creí que ellos aparecieran así, tan de repente, ese tipo de cabello negro, se cree mucho, ¿Salvaje? Yo no soy un salvaje, nací con los Paure, pero eso no significa que yo sea uno de ellos, no, no soy de ningún bando, sólo soy un humano, espero que todo esto no resulte peor, tengo que escapar cuanto antes de aquí”.
…
Que historia tan problemática, como se sabía, ese era el nuevo mundo, el que estaba dividido, donde había extremos, o se era bueno, o malo, aunque ahora ya se sabía, que Enit quería un equilibrio entre estos… Y aunque ahora era un ‘esclavo’ de los Garkee, esperaba que todo resultara bien, ya que no quería verle la cara más a los de su sociedad, todo por su pasado…
Además, a Yamil no le había resultado tan indiferente el castaño, aunque lo negase…
Continuará…